|
La primera referencia documental donde consta que la iglesia estaba ya edificada data del 1129, año en que se encomendó el castillo de Verdú al matrimonio formado por Arnau de Verdú y Ermengarda. Sin embargo esta primitiva iglesia fue sustituida por una nueva a partir de 1227, momento en que fue adquirida por los monjes de Poblet. Más tarde pasa a manos del obispado de Vic, hasta que fue creada la nueva sede episcopal de Solsona. Los restos románicos hay que datarlos a finales del siglo XIII.
El único elemento románico que resta del antiguo templo es la magnífica portada que se abre al muro oeste, formada por tres arquivoltas en gradación ricamente esculpidas, la más exterior guarecida por un guardapolvo. Apoyan sobre una línea de impostas dispuestas sobre columnas coronadas por capiteles. El guardapolvo está decorado con unas puntas de diamante y arcos triangulares, las arquivoltas, todas con motivos diferentes, muestran cenefas en zigzag, cintas perladas, un sogueado, flores de lis, arcuaciones.
Las líneas de impostas están decoradas por cintas entrelazadas que salen de la boca de dos pequeñas cabezas de animales, ornamentación que se repite en la portada de Santa María de Vilagrassa. En los montantes hay esculpida una imagen de el Cordero Místico, una paloma con un orante con las manos en alto; la paloma podría representar el Espíritu Santo. Al otro lado, vemos dos personajes y un animal que parece ser un oso. Se cree que podría representar las típicas escenas medievales, en que se hacía bailar al oso; el sacrificio de Isaac a manos de su padre Abraham, detenido por el ángel.
En los capiteles hay cabezas de animales en medio de hojas y pequeñas cabezas humanas, elefantes enfrentados, un ángel con las alas desplegadas y varios motivos vegetales.
Nos encontramos una vez más ante una portada típica de la denominada escuela de Lleida.
El castillo de época gótica conserva la torre románica del siglo XII o inicios del siglo XIII.
|