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La iglesia desde su origen dependía del monasterio de Santa Maria de Ripoll, como parroquia, resultado de una donación del conde Guifré el Pelós y de la condesa Guinedilda del año 888. No se conoce la fecha de consagración, pero parece seguro que ya estaba consagrada antes del 888. En el siglo XVI pasó a formar parte del obispado de Solsona.
Es un edificio de una sola nave, cerrada al este por un ábside casi rectangular y dos capillas cuadrangulares, que recuerdan una cabecera trebolada que da al templo una planta de cruz latina; ábsides y capillas están cubiertas con bóveda de cañón. La cubierta actual de la nave corresponde a la restauración de principios de los 60. El paso del ábside y de las capillas a la nave se hace a través de arcos de herradura sostenidos por columnas. Hay dos puertas de acceso, una de moderna en el muro sur, y otra de románica en el muro de poniente que tiene un arco de medio punto realizado con amplias dovelas. Sobre esta fachada se levanta el campanario de espadaña, con dos aberturas. La iglesia ha sufrido diversas reformas.
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