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Iglesia ya mencionada en unas donaciones a primeros del siglo XII. En siglo XIV constaba como parroquia del término del castillo de Llordà. Nos encontramos delante de una de las muestras más interesantes de toda la arquitectura catalana del siglo XI.
Es un edificio de una sola nave (ver planta), cubierta con bóveda de cañón, rematada por un ábside semicircular y un transepto en el que se abren dos absidiolas, una a cada lado. En la parte exterior del ábside hay un grupo de ménsulas con figuras esculpidas que representan aspectos de la vida cotidiana en un tono lúdico y mágico.
Merece la pena fijarse en la fachada de poniente, con la portada, las dos torres que la flanquean y el rosetón que la corona. Por la parte interior de esta fachada, hay dos escaleras de caracol que suben a la galería que se encuentra a nivel del rosetón y que se abre a la nave a través de cuatro arcos soportados por cinco columnas completas que arrancan del pavimento. Tienen los capiteles decorados con diferentes representaciones animales, humanas y vegetales. Cubre la puerta un tejado sostenido por ocho grandes canecillos.
La portada forma un conjunto rectangular que sobresale de la fachada. La compone cuatro arquivoltas en degradación, que descansan sobre dos columnas con capiteles a ambos lados, y de un tímpano que se apoya encima de unos modillones. Tanto las arquivoltas como los capiteles, los modillones y el tímpano presentan una decoración figurativa, vegetal y geométrica. La factura del tímpano no es muy buena, pero la del resto de los elementos, tiene un acabado extremamente minucioso y detallista en las figuras. El conjunto de la portada se completa, en el ángulo superior derecho, con la figura de un león abrazando a un hombre; en la esquina izquierda se encontraba su pareja, hoy desaparecida.
Centra la arquivolta externa una imagen de Adán y Eva después del pecado, y continua con dovelas esculpidas, entre las figuran se reconoce a Géminis, el diablo, acróbatas, hombres que se tiran de los cabellos y músicos. En la siguiente arquivolta se puede contemplar a la izquierda La Virgen con el Niño acompañados de algún profeta, un hombre flanqueado por dos leones, un ángel y un hombre con dos palomas. En las otras arquivoltas hay esculpidos ángeles y un león alado. El centro del tímpano esta ocupado por una Maiestas entronizada dentro de una mandorla que sostienen un serafín y un querubín, a los lados hay un hombre que sostiene un libro, san Mateo y un águila, san Juan.
Las hojas de la puerta principal, forrados de chapa metálica, presentan unos dibujos geométricos, de clara tradición románica.
En conjunto, la portada de Santa María de Covet constituye uno de los mejores ejemplos de las portadas esculpidas que se construyeron en Cataluña durante el siglo XII. Esta portada, extraña en el marco catalán, podría relacionarse estilísticamente con la parte superior de la portada de la iglesia de Artaiz (Navarra).
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