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El término del antiguo castillo de Cardona coincide prácticamente con el del actual municipio. Parece que los primeros asentamientos del sitio corresponden a un poblado ibero. Se encuentran en época romana los primeros documentos donde se habla del lugar como el de una montaña de sal en los Pirineos. Tras la conquista del territorio por el conde Guifré, entre los años 872 y el 897, este dio a Cardona una carta de población, una de las más antiguas que se conservan en toda la Península Ibérica.
En principio, la canónica de San Vicenç era simplemente la capilla del castillo. Las primeras noticias documentales son del 980. El 1019 el vizconde Bremon de Cardona decidió establecer una comunidad canonical bajo la regla de Aquisgrán, a finales del siglo XI esta comunidad de canónigos se convirtió en agustina, siguiendo la corriente de la época. Fue durante la época del vizconde Bremon que se construyó el actual edificio románico, consagrado en 1040 por Eriball, obispo de Urgell. En el siglo XVIII todo el recinto del castillo se convirtió en un cuartel. Actualmente es un parador nacional de turismo.
La iglesia de San Vicenç es uno de los mejores ejemplos de la arquitectura de Europa del siglo XI. La planta de este edificio consta de tres naves, con un crucero y cabeceadas por tres ábside semicirculares. Un amplio presbiterio precede al ábside central. La nave central se cubre con una bóveda de cañón reforzada por arcos torales. Las laterales están cubiertas con bóvedas de aristas. En la intersección de la nave central con el crucero se levanta una cúpula, sobre cuatro trompas de ángulo, que hacen la transición del plano cuadrado al octágono redondeado.
Con relación al nivel de la iglesia, la zona del presbiterio y del ábside central queda sobrealzada. Eso se debido a la existencia de una cripta La planta de la cripta consta de tres naves divididas por dos hileras de tres columnas de fuste monolítico. La cripta se cubre con bóvedas de arista.
La puerta principal se encuentra en el lado oeste, dentro del atrio, que se abre a la fachada por medio de cinco aperturas. Este atrio esta cubierto con bóvedas de arista. En el interior de la iglesia este atrio forma un coro coro elevado, que servía de tribuna a los habitantes del castillo. Se puede acceder desde el atrio y desde dos escaleras de caracol que hay en el interior de la iglesia.
La fachada oeste y la parte sobrealzada de la nave central son totalmente lisas. El resto de fachadas del edificio presentan series de dos arquerías ciegas entre lesenas. Esta decoración lombarda se completa con un seguido de ventanas ciegas en el muro este del crucero, los del presbiterio y el ábside central. Las fachadas del cimborrio son reconstruidas y actualmente son totalmente lisas.
En la nave central se conservan dos rejas de forja románica, decoradas con dobles volutas opuestas que surgen de las barras de hierro paralelas. Hay otra reja en la nave sur, con decoración a base de figuras romboides. Una última reja de tradición románica se conserva en el presbiterio.
El único elemento románico que queda del antiguo castillo es la torre maestra del siglo XI o comienzo del XII, llamada de la Minyona, transformada en siglos posteriores.
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